Israel insiste una y otra vez a Estados Unidos que hay que atacar a Irán por su programa nuclear. ¿Tienen miedo? ¿Otra vez? La historia de Israel y su hermano mayor Estados Unidos, van de la mano desde el final de la Segunda guerra Mundial y su fundación allá en el año 1948.
Günter Grass, escritor alemán Premio Nobel de literatura en 1999 critica la postura belicista del estado Sionista y lo crucifican. Israel lo declara "persona non grata" y desde Alemania sufre ataques y mofas recordándole su pasado en las SS hitlerianas.
Ya lo escribió Gabriel Celaya "La poesía es un arma cargada de futuro".
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Günter Grass ha reconocido públicamente su arrepentimiento por haber militado en las SS. Su conducta ha mutado, como su obra, sobre las miserias del ser humano, la crueldad y el olvido. Pero no se engañen, no es simpatizante de ningún tipo de violencia. Tampoco de la que genera Israel amparándose en el derecho de autodefensa.
Basándose en un libro escrito por pastores, Israel trata de hacer valer la condición de nosotros estábamos aquí primero y arroya sistemáticamente al pueblo palestino. ¿Os acordáis de la Operación Plomo fundido? Aquella masacre contra todo ser vivo en la franja de Gaza en el año 2008.
Anos después militares reconocieron haber efectuado asesinatos de familias enteras sin importar condición o clase. Niños, mujeres, médicos y ancianos fueron sistemáticamente asesinados. ¿Dónde está el derecho internacional? El muro de Berlín fue una vergüenza para todos pero Israel está construyendo uno para aislar aún más al pueblo palestino. Nadie hace nada. Todos callan.
Un poeta escribe lo que hay que decir. Sin miramientos sin tapujos; ni ocultar que en un guerra siempre sufren lo más débiles y quienes la provocan se limitan a mirar el espectáculo a través de una pantalla de televisión esperando las letras "The End". Tras las bombas solo queda el sufrimiento, llantos y familias rotas. Todo manchado de un rojo sangre y un oscuro odio.
Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.
Yo también me opongo a la intervención militar en Irán. Ninguna guerra justifica el sufrimiento de inocentes. Tampoco, las escrituras de un libro. La poesía es un arma poderosa. Fluye y se derrama por las conciencias sin importarle fronteras, estados o precipicios de poder. Ni el poderoso ejército israelí, ni los cohetes de los milicianos de Hamas conseguirán apaciguar una tierra que ha visto derramarse demasiada sangre por la fe.
Y yo no doy crédito a la fe. En su nombre he visto las más cruentas barbaries de los hombres. Toda reflexión me conduce a un mismo sitio: la frontera del sufrimiento humano.
Entre versos, entre bombas.
Y yo no doy crédito a la fe. En su nombre he visto las más cruentas barbaries de los hombres. Toda reflexión me conduce a un mismo sitio: la frontera del sufrimiento humano.
Entre versos, entre bombas.
Un poema, ese arma tan necesaria en un mundo tal revuelto.
Buenos tiempos para la lírica.
