Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
A llegado el momento de que yo también haga camino, marcando mis huellas en la arena de mis propios pasos sobre la tierra inerte. Discurrir tranquilo y sereno como quien no espera nada; ya todo lo he perdido... Ahora, cuando estoy solo es cuando más nos parecemos a los antiguos mitos y sus enérgicas tragedias.
Y en ello me encuentro. Días perdido, días encontrado. Todo cambio conlleva irremediablemente un proceso de adaptación. Todos los cambios son fascinantes.
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