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“He buscado a través de lo físico, lo metafísico, lo delirante, … y vuelta a empezar. Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica”. (John F. Nash)

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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Documental "Inside Job": entender la crisis

(Extraído de la Wikipedia)
Inside Job (también conocida como Trabajo confidencial y como Dinero Sucio) es un documental de 2010 sobre la crisis financiera de 2008 dirigido por Charles Ferguson. Se estrenó el 16 de mayo en el Festival de Cannes de 2010 y recibió el Premio Óscar Mejor Documental en 2011. Ferguson ha dicho que trata sobre "la sistemática corrupción de los Estados Unidos por la industria de servicios financieros y las consecuencias de dicha corrupción". Su narrador es el actor Matt Damon.

El documental Inside Job trata sobre la crisis financiera de 2008. Presenta investigaciones y entrevistas con financieros, políticos, periodistas y académicos. Desde el punto de vista narrativo, su estructura cuenta con varias partes, dedicando su introducción a la crisis financiera en Islandia de 2008 y 2009, continuando con la exposición de las causas de crisis mundial y terminando con un diagnóstico de la situación actual, concluyendo que es insignificante lo que se ha hecho durante la administración de Barak Obama.
La cinta se centra en los cambios en la industria financiera en las décadas pasadas que han llevado a la crisis, los movimientos políticos hacia la desregulación, y cómo la evolución de ámbitos financieros complejos como el mercado de derivados permitieron grandes incrementos en el riesgo financiero adoptado, al permitir eludir las regulaciones que tenían como fin controlar el riesgo sistémico. Al describir el desarrollo de la crisis, la cinta también examina el conflicto de intereses del sector financiero, sugiriendo que se trata de una práctica que en muchas ocasiones se oculta al público. La cinta también indica que estos conflictos atañen a las agencia de calificación de riesgo lo mismo que a los académicos que son pagados como consultores sin informar al respecto en sus ensayos, oscureciendo y exacerbando la situación que condujo a la crisis.
Uno de los temas principales es la presión de la industria financiera en los procesos políticos con el fin de evitar las regulaciones, y las maneras como se realizaron dichas presiones. Una situación abordada es la conocida como "puerta giratoria", caracterizada por el amiguismo y la colusión entre el sector público y privado, un sistema en el cual los reguladores financieros pueden ser contratados por en el sector financiero tras dejar el gobierno y ganas millones en el proceso.

Dentro de los mercados de derivados, la cinta sostiene que el el gran riesgo que comenzó con el crédito subprime se transmitió de inversionista en inversionista, debido a una cuestionable práctica de clasificación, que indicaba falsamente que las inversiones eran seguras. Así, los prestamistas se vieron llevados a firmar hipotecas sin poder considerar los riesgos, o incluso favorecer mayores tasas de interés de los préstamos, debido a que en su momento estos fueron clasificados conjuntamente, y el riesgo estaba escondido. Según la cinta, los productos resultantes tenían clasificaciones AAA, la misma de los Bonos del Estado emitidos por el gobierno de Estados Unidos, lo cual les permitía vendérselos incluso a los fondo de pensiones, entidades que sólo pueden realizar inversiones de la máxima seguridad.
Otro tema discutido son los elevados salarios de la industria financiera, y cómo su nivel ha crecido en las décadas anteriores varias veces por encima de los incrementos en los otros sectores. Incluso en los bancos que han quebrado, la cinta muestra como sus directores encajaron cientos de millones de dólares en el periodo que precedió a la crisis, de los cuales han conservado su totalidad, sugiriendo de nuevo que el balance entre riesgo y beneficio se ha roto.
El documental también examina la función de las universidades en la crisis, explorando así un tema al que previamente no se le había dado relevancia. Ferguson nota por ejemplo que el economista de Harvard y antiguo director del Consejo de Asesores Económicos bajo la administración Reagan, Martin Feldstein, fue director de la aseguradora AIG y antiguo miembro del consejo directivo del banco de inversión J.P. Morgan & Co.. Ferguson también nota que muchos profesores de renombre y miembros del establecimiento de las escuelas de comercio y de negocios registraban un gran porcentaje de sus ganancias trabajando como consultores, u oradores en eventos públicos. Por ejemplo, el actual decano de la escuela de negocios de la Universidad de Columbia, Glenn Hubbard recibió así cientos de miles de dólares. Hubbard también tiene vínculos con Kohlberg Kravis Roberts y BlackRock Financial. Al igual que el actual director del Departamento de Economía de Harvard, John Y. Campbell, Hubbard contradice la existencia de cualquier conflicto de interés entre la academia y el sector bancario.
La cinta termina afirmando que a pesar de las últimas regulaciones financieras, el sistema subyacente no ha cambiado. Por el contrario, los bancos remanentes son aun más grandes, y los incentivos siguen siendo los mismos.
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A pesar de los intentos por regularizar el sector financiero, el problema tiene un trasfondo aún más turbio que los propios negocios: el propio sistema. No funciona. Es endémico, egoísta y poco transparente. Durante los años de bonanza, los grandes bancos llegaron a ganar hasta un 1800% en un cómputo de apenas 10 años. ¿Dónde está ese dinero? 

Con este panorama no es de extrañar que países como Islandia se negaran a que el estado rescatara sus bancos con dinero público mientras se recorta la sanidad, la educación y miles de familias se quedan en la calle por la ejecución de las hipotecas. El estado debe proteger a los ciudadanos si ellos no pueden garantizarse un servicio mínimo. Éste argumento de peso está recogido en la declaración universal de la carta de Derechos humanos promulgada por la ONU y adoptada por todos los países miembros. Un poco irónico ¿no creéis? Mientras familias enteras se ven en la calle, el estado salva el culo a los bancos que son al fin y al cabo empresas en manos privadas. 

Hace falta en el mundo, y en este país, una segunda transición democrática donde el ciudadano, no las grandes empresas y la economía,sea el centro de sus leyes y regulaciones. El tiempo nos dirá si la #spanishrevolution se convierte en la #worldrevolution. El descontento ciudadano es tal que en Francia, centenares de jóvenes están acampando en las plazas de la ciudades y ayer, día 31 de Mayo de 2011, el parlamento griego fue rodeado por una manifestación de más de 50000 personas pidiendo explicaciones al gobierno. 
¡Hay motivo para indignarse!

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