Cuando el 11 de septiembre de 2001 las torres gemelas se derrumbaban se estaba produciendo, y los que mirábamos atónitos un televisor no nos dábamos cuenta de ello, un cambio de ciclo en la historia de la humanidad. Mese más tarde el presidente George W. Bush anunciaba su guerra contra el terror en todos los frentes y propuso una ecuación que, diez años después de ese suceso sigue sin balancearse:
Derrumbe del World Trade Center
SEGURIDAD = [-LIBERTAD (+ CONTROL INFORM.) X 3 / COMODIDAD] X PODER
Si obervamos la trampa de esta ecuación vemos:
SEGURIDAD ≠ COMODIDAD
En cambio:
CONTROL INFORM. = PODER
Para balancear la ecuación habría que apuntar:
+ LIBERTAD = + PODER
Si obervamos la trampa de esta ecuación vemos:
SEGURIDAD ≠ COMODIDAD
En cambio:
CONTROL INFORM. = PODER
Para balancear la ecuación habría que apuntar:
+ LIBERTAD = + PODER
En la era de las nuevas comunicaciones y el revulsivo impacto de la telefonía móvil e internet ha conectado a los ciudadanos de todo el mundo en una red neuronal asimétrica de libre escala y con variables y cambios diarios en su fisionomía y topología.
Red de conexiones de internet y red neuroral
Pero a su vez los gobiernos y las empresas han encontrado una nueva forma de engendrar un "Gran Hermano". Un ojo que todo lo ve. Interconectados pero controlados. Libres pero bajo supervisión. Ese parece ser el nuevo eslogan de la sociedad en la que vivimos.
Hace un par de días corrió la noticia por internet de que los teléfonos de nueva generación (los smartphones) incorporaban un software espía llamado Carrier IQ. Este programa oculto, registraba localizaciones, triangulación de antenas, pulsaciones de teclado, utilización de las diversas aplicaciones instaladas. Y a todo esto ¿Por qué? o cabe mejor preguntar ¿Para qué?
Imagen de la película 1984
La información es poder. Es el arma más poderosa. Y el nivel de paranoia puede ser tal que, hacer una radiografía de por donde nos movemos o que gustos tenemos, sea muy factible que esos datos tan "irrelevantes" pero muy personales se estén vendiendo a empresas para convertirnos en verdaderas máquinas de consumo o, en el ámbito de la política, adelantarse a las opiniones de los ciudadanos sobre quienes ejercen este control.
No es de extrañar que una parte de la población haya convertido su paranoia en cierto rechazo por la tecnología llegando a extremos de "ludismo".
"En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario." Ésta frase acuñada por George Orwell tiene estos días un valor más significativo si cabe.
1984 es real, existe y es aquí y ahora. George Orwell tenía razón.





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