La ciudad se abre camino sobre mi. Despacio, se desnuda, se oculta y vuelve a mostrarse. En la oscuridad se advierten fantasmagóricas formas ondulantes, deambulan perdidas...
Llaman a esto una ciudad pero yo solo veo escombros a mi alrededor. Esqueletos de metal y hormigón se levantan desafiantes de toda ley física.
Plazas vacías, monstruos articulados de metal vestigio de un pasado que ahora se nos asemeja tétrico, caprichoso e injusto. Un fin de fiesta vacío. Sola la plaza, como la soledad humana.
Entre gigantes de metal y piedra... En este mundo, donde los fantasmas resurgen en las fuentes, tus manos serán el único refugio para alimentar mis sueños de que no todo está perdido.
Estas fotos fueron realizadas en una aproximación a la "Teoría de la deriva" con una cámara Sony Alpha 700 o un iPhone 4 y editadas con diversas app de fotografía para el teléfono móvil de Apple.
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