Cita del día

“He buscado a través de lo físico, lo metafísico, lo delirante, … y vuelta a empezar. Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica”. (John F. Nash)

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martes, 30 de noviembre de 2021

RONALDO Y EL NUEVO FIFA

Mi padre, en su inmensa sabiduría, solía decir que los años no pasan, se quedan en uno. Esta afirmación se me antoja más cierta si cabe al observar a un genio del balón de los años noventa.

Se cumplen 25 años del famoso gol que Ronaldo asestó al Compostela. Una jugada solo al alcance de unos cuantos elegidos en el deporte rey. Siendo objetivo, dudo mucho que aquel futbolista que asombraba al mundo pueda hoy reproducir semejante derroche de fuerza y técnica conduciendo el balón desde 47 metros hasta el fondo de la red. Quizás debiera probar a realizar aquella proeza en el “nuevo” FIFA.

 

Llevaba veinte años sin tocar un juego de fútbol. Internet iba a pedales y los partidos con amigos se celebraban en el piso de algún universitario aburrido previo pago de algunas cervezas y patatas fritas.

En apenas unas semanas, he comprendido por qué EA SPORTS es, a la industria del videojuego, lo que Satanás al cristianismo.  Como si de una religión se tratase, los fieles se agolpan año tras año a las puertas de sus tiendas favoritas para comprobar como una vez más te han vendido lo mismo, con cambios mínimos y, en ciertas plataformas, conservando los mismos bugs. Si el FIFA es una religión, menuda penitencia a sus feligreses.


Será el mercado, amigos. Y puesto que todo es un negocio, a saber, qué precio paga la compañía por lucir las cuatro sílabas del estamento sagrado del fútbol. Mal no les debe funcionar cuando repiten, con la precisión milimétrica de los mejores pases de Don Andrés Iniesta, la misma jugada temporada tras temporada.

Con amigos, el juego es divertido. No hay dos partidos exactamente iguales y eso se agradece dada la nula o escasa innovación. Tiene hasta cierto aire embriagador que consigue hacerte olvidar que dentro de un año te tocará pasar por caja para disfrutar de lo mismo cual Bill Murray en el Día de la marmota.


Dicen los entendidos que este juego es capaz de sacar lo peor de uno mismo. Creo que todavía ando lejos de alcanzar mi record de palabras malsonantes que ostento con dudoso orgullo en las travesías del Sea of thieves. Allí emulo al primo torpe de Francis Drake o Barbarroja, mientras en la liga del FIFA, me conformo con algún día, hacer un gol al equipo contrario. De imitar a Ronaldo mejor no hablamos.


 

 

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