Tras la hecatombe existencial de hace dos semanas cuando, las empresas del Sr. Zuckerberg enmudecieron, los seres humanos nos vimos abocados a descubrir cuan libre es la vida sin ese instrumento del diablo inventado en un piso universitario. Otros, en cambio, sufrieron estrés postraumático sin su ración de dopamina diaria a base de envidias, egos destruidos y odio, mucho odio. Esto debió pensar uno de los gurús de nuestro entretenimiento favorito y se dedicó a verter improperios en las redes sociales.
El creador de la saga God of war, utilizando el gran altavoz para lanzar graznidos que se ha convertido Twitter, ha arremetido contra tres juegos por su elevada dificultad. Según él, obras como Returnal, Metroid Dread o Kena: Bridges of spirirts están alejando a los jugadores por su elevada dificultad. No deja de resultarme cuanto menos curioso que se fije en estudios pequeños y rehúya mencionar al hombre detrás de los soulsborne o sekiro. Es bien sabido que el dios Miyazaki se encuentra reencarnado en dos genios. Uno realiza un cine de animación magistral y el otro nos tortura con su mundo de almas oscuras y dificultad más que desafiante. A estos dos, yo les fundaba una religión. Aunque, pensándolo bien, si tuviese un amigo que convirtiera el agua en vino, también le montaba un chiringuito con sus devotos y curas cainitas.
Returnal es divertido, a veces desesperante, pero consigue que veas esa progresión de juego partida tras partida. Metroid y Kena exigen aprenderse los patrones de ataque. Será que al padre de Kratos le resulta complicada toda mecánica que no consista en aporrear el botón cuadrado cual niño alemán encolerizado. Es de suponer que si alza la voz contra el diseñador de Dark Souls le llueva una manta de palos que acaben colapsando los servidores del pajarito azul. Corre el riesgo de que miles de fanboys cabreados monten una cruzada, vía online eso sí, y desde el sofá mejor para solventar semejante herejía.
Tres juegos con tres heroínas. Cada cual con una jugabilidad diferente y para todos los gustos. Porque si algo tenemos en el mercado es libertad de elección y una oferta de lo más variopinta para jugar a todo lo que te propongas. Incluso existe un juego de waifus donde tienes que conquistar a varias chicas en un club de lectura. Cuánto daño hizo el hentai en algunos organismos vivos.
Creo que ningún juego es difícil desde que tuve en mis manos el Battletoads de la NES. Allí no había excusas de FPS o input lag del mando. Ese juego estaba concebido para exasperarte hasta límites insospechados. Desde pequeños y ya frustrados. Luego vino Nirvana y nos siguen preguntando a nuestra generación por qué reventábamos las guitarras en el escenario. No había posibilidad de media tintas, o eras bueno, o recurrías al amigo friki que conseguía pasarse esas fases infernales porque no hacía otra cosa que jugar… y ver hentai.
Me alegra ver juegos protagonizados por mujeres. Lo de rescatar a la princesa es un cliché demasiado visto. Ellas no son el sexo débil. Por suerte, la mujer también se abre camino en un mundo, el de los videojuegos, que tradicionalmente se asocia con el hombre. Un consejo, nunca retes a una mujer a un speedrun. Jugando, también son mejores.



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