Hoy todo fluye. Como en una conciencia única. Las distancias, los lugares, el conocimiento, todo se encuentra al alcance de un par de "cliks" en nuestro ordenador o en un teléfono móvil. De ese devenir incesante ocurren cambios tan rápidos y estrepitosos que adaptarse a esos nuevos medios se convierte más que nunca en una cuestión de necesidad vital.
Ya no hay verdades absolutas. No hay cuestiones irreplanteables. Todo puede ser juzgado, por todos. El 11-S cerró una época oscura, donde el engaño y la manipulación a través de los medios informativos era fácil y simple. Ahora, el ser humano tiene su propio control, su propia jurisdicción. Esa corriente que fluye imparable, inmaterial (como un archivo de unos cuantos bits de datos) quiere ser detenida.
Quieren apagarnos, porque compartimos dejando de un lado el lucro casi usurero de compañías multinacionales que atesoran capital estafando en dos fases:
- Fabricando en países con unas condiciones laborares deplorables con el consiguiente abaratamiento de costes de producción.
- Vendiendo sus productos a nosotros a precio de oro.
Hay un discurso macabro que transcribe el diccionario igualando ilegal=inmoral. Siempre se ha compartido y siempre se seguirá haciendo. Películas, video juegos, música. Ahora no es necesario ver la cara del que lo solicita o lo pide. Somos todos un solo ser. Interconectado, interrelacionado.
Desde el vuelo de un avión no existen líneas divisorias entre los países. Las fronteras se diluyen como en un puzzle donde las piezas son la tierra, el aire y el agua.
Empujados por esas multinacionales, el congreso de EE.UU. con el apoyo de Europa propone la ley SOPA (Stop Online Piracy Act), sin terminaciones medias otorga el poder para cerrar cualquier blog, página web con una sola sospecha o portal alojado en sus fronteras de violar derechos de autor o leyes d e propiedad intelectual (algunas tan desfasadas como el tiempo cuando fueron escritas).
El propio intercambio es fundamental en todo proceso evolutivo (véase los idiomas y tecnicismos adoptados a cada lengua y obtenidos de otra muy diferente). Quieren convertir el futuro en una prehistoria moderna previo pago de todos tus derechos. Añoran recrear "el mito de la caverna" donde únicamente, las sombras que nos proyecten en la pared sea la verdad absoluta. Sin interrogantes molestos.
El mundo ha despertado, no podrán pararlo. Por cada puerta cerrada se abrirán autopistas de información sin vuestro control. El ser humano ha aprendido a ignorar las fronteras a través de una simple línea de teléfono que solo entiende de 0,1. La modernidad líquida, fluyendo, representada en ciudadanos que no están dispuestos a seguir siendo perseguidos por la premisa de "libre conocimiento, libre el ser humano". Ya no hay cavernas, existen espacios, universos infinitos que plegamos a nuestro antojo.La física nos da la razón.







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