Cita del día

“He buscado a través de lo físico, lo metafísico, lo delirante, … y vuelta a empezar. Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica”. (John F. Nash)

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sábado, 26 de mayo de 2012

Kurt Vonnegut y su "Matadero cinco"

Hace tiempo llegó a mis manos un ejemplar de "Matadero cinco o La cruzada de los inocentes". El libro, de una crudeza inquietante, me atrapó desde un primer momento. Era como si por cada página que discurría fuera dando saltos entre el pasado y el momento actual. Repitiéndose una y otra vez las mismas historias. Comencé a leer la obra del peculiar escritor Kurt Vonnegut cuyo estilo libre y despreocupado chocaba con la realidad y miserias del ser humano. Su forma de escribir encuadraba en la literatura de ciencia ficción, sátira o incluso la novela negra. De sus libros ocupan una mención especial Las sirenas de Titán (1959), Matadero cinco (1969) y El desayuno de los campeones (1973) que acercan al lector a un mundo muy personal del propio escritor y que siguen la estela narrativa de los viajes temporales.  Alguno de sus textos fue quemado por "contenido obsceno" y es que fue agnóstico y librepensador en la época equivocada.
Ya en Las sirenas de Titán criticaría la religión y el dinero, e incluso la falta de libre albedrío, y el protagonista de ésta instituiría la Iglesia del Dios Indiferente. Su burla fue leit motiv en todo momento y también disparó a la deshumanización americana a causa de las nuevas tecnologías y la tendencia humana a la autodestrucción. Su compromiso social se plasma en la cita que de Vonnegut hacía Eugene V. Debs, fundador del partido socialista americano: Mientras exista una clase baja estaré en ella, mientras haya algo criminal me mantengo fuera. Y mientras haya un alma en prisión yo no me siento libre.
En la línea socialista consideraba al escritor una “célula especializada” que tiene un deber con su sociedad y hablaba de sí mismo y de sus compañeros de profesión como los canarios que, en el fondo de las minas, mueren cuando escasea el oxígeno, gritando auxilio en su último canto.
Los últimos años de su vida los dedicó al activismo político de índole socialista, y concretamente pacifista con la publicación de artículos en revistas: "pues ya tengo ochenta y dos años. Muchas gracias, ratas de cloaca. Lo último que deseaba era estar vivo cuando las tres personas más poderosas de todo el planeta se llaman Bush, Dick y Colon". Publicó en 2005 Un hombre sin patria, un compendio de artículos sobre su país.
Kurt Vonnegut murió el 11 de abril de 2007 en Nueva York por una lesión cerebral, a causa de una caída, que consiguió lo que dos matrimonios, el infierno de Dresde, un intento de suicidio y el incendio de su casa no habían logrado. Que mejor que una muerte paradójica para alguien que decía aquello de “Te lo digo de verdad. Nosotros estamos en la tierra para tirarnos pedos y no dejes a nadie que te diga lo contrario”.
Hay hombres que frente a las adversidades se encorvan como los juncos, hombres que las reciben con una sonrisa, y otra, aun cuanto más exclusiva por cuanto más indescifrable resulta, que se ríen de ella; y Kurt Vonnegut perteneció a esta tercera. La vida le salió al paso con el suicidio de su madre, con la visión de uno de los mayores bombardeos de la historia (fue uno de los siete supervivientes americanos y tuvo que amontonar tantos cadáveres que los nazis optaron por quemarlos al no tener espacio suficiente)  y la decadencia de un imperio que, creído y orgulloso de sus pecados, volvió a cometer los mismos errores en la guerra del Vietnam.
El éxito que consiguió con “Matadero 5” permitió descubrir un autor con varias obras que llegarían a ser best-seller, candidato al Nobel y uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Matadero 5 (o la cruzada de los niños) fue icono de la generación anti-vietnam (que llevaban en los bolsillos y recitaban) y fue visionaria en lo que se llama obra multimedial por la estructura –experimental- de viajes temporales que permite al autor introducir imágenes sugerentes durante la lectura.
"Si este libro es tan corto, confuso y discutible, es porque no hay nada inteligente que decir sobre una matanza. Después de una carnicería sólo queda gente muerta que nada dice ni nada desea, todo queda silencioso para siempre."


No había absolutamente nada. Ni siquiera la nada.
Y de repente hubo ese gran Big Bang y de ahí salió toda esta mierda.
Matadero 5 (o Slaughterhouse Five) es, ante todo, el experimental intento de explicar con palabras aquello que en situaciones normales no se podría y es que no hay nada inteligente que decir sobre una masacre”Será pues la catapulta que tras 23 años de desarrollo, 17 años trabajando en el sector y 5 obras, convirtió a Vonnegut en un auténtico éxito editorial que le valdría la candidatura al premio Nobel, dinero y figurar entre los cien autores más influyentes del siglo XX.
La novela, publicada en 1969, narra la vida de Billy Pilgrim, entre lo patético y lo mediocre, que tiene la capacidad involuntaria de viajar en el tiempo. La historia está en tercera persona pero con leves licencias retóricas por las que el autor se encuentra a sí mismo en el camino de Billy. El “don” de viajar permite al autor narrar la experiencia de ser prisionero alemán y el bombardeo de Dresde mientras introduce escenas de la vida del protagonista. Es así como, mediante la experimentación del concepto de viaje temporal –que ya había aparecido previamente en Las sirenas de Titán (1959)-, el escritor forma una de las primeras obras “multimediales” de la historia. Esto significa que la estructura narrativa se rompe para introducir imágenes que, en este caso no sólo hablan por sí mismas –explicando una vida-, sino que establecen un paralelismo, una idea o imagen, sobre lo que principalmente se está narrando. Una muestra clara será cuando en medio de la catástrofe Billy se transporte a la inconcebible pero vacía muerte de su mujer, enviando así al lector un mensaje claro sobre lo que fueron las características del conflicto.
Las ventajas de esta estructura narrativa no se limitan aquí, sino que también será así como Vonnegut transmitirá su idea de una vida fragmentada y determinada pero, a su vez, donde está todo unido y relacionado.  El carácter experimental –ruptura de la línea temporal- y las dosis de mordaz humor harán que la obra se enmarque como literatura posmoderna, dentro del discutible género del “humor negro”.
Porque clasificar Matadero 5 no es nada fácil. Por una parte se enmarca dentro del género de ciencia ficción, dato que no gustará a su autor al considerar la ciencia ficción como un género de segunda: éticamente y como autor comprometido valoraba que era un género escapista; estéticamente y como profesional con experiencia estimaba el género como de baja categoría comercial. Por otra parte, un sector de la crítica lo apreciaba como “black humorist” y es que su obra desdibujaba la línea entre fantasía y realidad y poseía un humor identificado con la desesperanza. De todos modos Kurt Vonnegut se negaba igualmente a esa etiqueta (menos que a la de la ciencia ficción) por considerarlos a ambos géneros marginales y él, así pues, resolvía hablar de “gallow humor” por haber mirado de frente a los miedos.
Es esta difícil clasificación la que nos permite averiguar una obra con carácter posmoderno por sus rasgos tanto nihilistas como deterministas. Kurt Vonnegut, con su “ser cómico en situaciones horribles”, esconde un impulso ético y terapéutico para afrontar miedos, temores y ansiedades, pero a su vez delata una futilidad existencial en la que el hombre es una sucesión en el tiempo (este vacío nihilista y la tendencia inmortal del autor son salvados con una línea temporal repetitiva, un “eterno retorno” en el que hay que saber elegir los momentos buenos). Causa y consecuencia el personaje no decidirá sobre sus actos y eso está perfectamente plasmado con el recurso literario de introducir las palabras “Así fue” después de cada acto terrible.
En la misma línea nos hallamos ante un autor agnóstico que no dudó a lo largo de su vida en criticar una religión que no le socorrió durante la guerra: “El ganado muge, el niño se agita, Pero Jesusito, ni llora ni grita”. A lo largo del libro encontramos numerosos ejemplos como la descripción de un libro en el que el protagonista viaja al pasado con un estetoscopio para ver si Jesús en la cruz estaba muerto -y lo estaba “como un picaporte”, otro libro en el que a Jesús unos romanos le piden hacer una cruz para un rebelde –pues su padre era carpintero- y él la construye “feliz porque tenía trabajo” y una explicación de porque al cristianismo la crueldad le resulta fácil (la verdadera moraleja que afirma transmite la Biblia es que “antes de matar a alguien, asegúrate de que no está bien relacionado”).
Una dura crítica a la guerra, cuanto más dura por el hecho que no la interpela directamente, y a los que tiraron de ella y es que no dudará en hablar de algunos de sus compatriotas como un “enemigo voluntariamente ciego y sordo”. Pero sus acusaciones no son vanas porque lo que hicieron fue enviar niños a la guerra (el título completo es Matadero 5 o La cruzada de los niños) para luego morir de modo obtuso o regresar traumatizados:

"Ahora expiraban sobre la nieve tornándola de color frambuesa, sin sentir nada. Así fue".
Pero Kurt Vonnegut continua disparando y esta vez será sobre su nación por la pornografía, la excesiva presencia de asesinatos en las noticias y la inmoderada importancia que los americanos dan a la bolsa. Todo ello, eso sí, con una aureola de humor que ayuda tanto a soportar el dramatismo como a aumentar la absurdez de éste: los ladridos de perro que suenan antes de la inminente –e inexorable- catástrofe, la visión del conflicto bélico al revés (en el que los alemanes lanzan metales para reconstruir los aviones americanos y la humanidad entera se conjura para crear el hombre y la mujer perfectos) y el disparate de la mente trafalmadoriana (saludan con un “adiós, hola, adiós, hola”) consiguen arrancar algunas sonrisas, para hacer así más llevaderos los sollozos de los niños:
"Creo que ustedes, muchachos, van a tener que inventarse un buen montón de mentiras bien dichas, o la gente no querrá seguir viviendo".

La vida no es manera de tratar a un animal
Siempre he considerado que una visión maniquea o dicotómica de la guerra es, al fin y al cabo, una visión insuficiente y hambrienta de justicia. Seguramente dicha visión será también una visión popular y es que la guerra la escriben los vencedores. El estudio y análisis de Matadero 5 concluye con la visión de un pueblo que jamás ganó y pese a ello se enorgullece de la victoria.
Y digo que no ganó porque alguien que luchando pierde un brazo para salvar su vida no gana, simplemente tira adelante. Kurt Vonnegut ha sabido ridiculizar una nación con un negro historial mediante una obra, no sólo buena por novedosa en su estructura sino por una prosa cuidada (evocadores adjetivos) y un simbolismo que merece título propio.
América quiso esconder un crimen de guerra y aún quedaban hombres sinceros y con suficiente inteligencia como para combatir con un humor mordaz a la gran nación del siglo XX. Son necesarios intelectuales que se opongan a la mentalidad mainstream y es que todos deberíamos saber que “los sueños de la razón producen monstruos”. América es una nación de claroscuros, en la que el mismo descaro que prohibió la lectura de El guardián entre el centeno en determinados estados hizo que se quemara la obra de Vonnegut.
Es por todo ello que recomiendo la lectura de este clásico del siglo XX, tanto por la introducción que ofrece a la narrativa posmoderna como para enseñar a las generaciones futuras que “los motivos de la guerra cambian con la primera bala”.

El cañón hizo un ruido desgarrado,
como si se hubiera abierto la cremallera del Dios Todopoderoso,
y barrió la nieve llevándose por delante la vegetación.

viernes, 25 de mayo de 2012

Utensilios de viaje (Moleskine)


Pequeños cuadernos rebosantes de vida; ideas desordenadas como la cabeza de un loco. Un compañero ideal para cualquier viaje (incluido éste). El Moleskine moderno se formó gracias a las descripciones de Bruce Chatwin acerca de los cuadernos que él utilizó y que se dice que otras figuras importantes de la cultura como Picasso, Matisse o Hemingway también utilizaron. 
Descubrí la moleskine de Irina Vinnik, donde cada página está compuesta por un dibujo complicado, lleno de grecas imposibles.






Me sonaba haber visto moleskine parecidas, usadas como lienzo, y me puse a investigar. Comencé a ver cientos de ejemplos distintos e incluso grupos en Flickr centrados en el Moleskine Art. Hay auténticas obras de arte.

Maqueta 1:1 de aeropuerto

Un aeropuerto sin aviones.
Solitario, embebido en si mismo, como un agujero negro, propio.
Solo el viento silbando, frío y radiante,
en los cristales de la terminal donde nadie llegará.
En este lugar, me siento pesado; la fuerza gravitacional hace su efecto.
No hay aviones capaz de semejante desafío.
Ahora existe la noche.
Ahora es la nada.
El vacío absoluto, inservible.


Frente a su alambrada soy libre. Enorme pista apagada, a oscuras.
Un universo sin estrellas, sin voces ni pasos.
Tampoco lágrimas,
de despedidas... o reencuentros.


Escala 1:1, real. Perpetua arquitectura funcional,
carente de función.

La visión del sol empaquetado


En las coordenadas 40°57′05″N0°52′00″E al pasar con el coche por la carretera N-340 que comunica las poblaciones costeras de levante uno se detiene frente a una estalagmita de hormigón que sobresale por encima del paisaje metálico. En su interior late la fuerza controlada de un pequeño sol que genera 7.023 GW·h. La misma energía que me permite escribir estas líneas no sin que acudan a mi mente las desoladas imágenes de lo que meses atrás sucedió en la central nuclear japonesa de Fukushima. Detengo el coche en uno de los accesos, el aire tranquilo. La vida discurre al lado de la muerte sin demasiados temores. Aquí, la energía se transforma en vida. En otro lugar, a miles de kilómetros de distancia en la frontera franco-suiza, miles de científicos recorren los laberínticos pasillos subterráneos del CERN buscando provocar en pequeños big-bangs, la explosión de un micro universo que aclare como se formó lo que hoy denominamos "el punto cero o inicio cósmico".


martes, 22 de mayo de 2012

El rey lagarto tiene su propio hotel.


Corría el año 69, exactamente el mes de septiembre, cuando Jim Morrison, Ray Manzarek, Robbie Krieger y John Densmore entraban a grabar el que sería el quinto y penúltimo trabajo de The Doors. No eran buenos tiempos para la banda californiana debido a las malas críticas recibidas por “The soft parade”, su anterior trabajo discográfico, y por si eso fuera poco, Morrison tenía problemas con la justicia y con las puritanas leyes norteamericanas que lo acusaban de escándalo público, tanto fuera como, sobre el escenario. 

La época de transición que vivía el grupo no fue bien aceptada por el público que les seguía. “The soft parade” incluía temas que les alejaban del estilo al que acostumbraban, incluyendo instrumentos de metal consiguiendo aquel característico sonido de orquesta. Tanto el single "Touch me" como "Tell all the people" son los máximos ejemplos de ello y para agravar aquella situación, la voz de barítono de Morrison empezaba a ponerse en duda debido a los abusos de las drogas y el alcohol. Es más, durante la grabación de “Morrison Hotel”, en noviembre de aquel último año de la década de los sesenta, Jim fue arrestado junto al actor y amigo del músico Tom Baker por haberse comportado de manera indebida bajo los efectos del alcohol con el staff de unas aerolíneas en Phoenix y algún acto más de escándalo público, como el arresto sobre el escenario en New Haven, altercados en Miami... entre otras lindezas propias del músico, que provocaron la interrupción de las sesiones de grabación intercaladas con los conciertos.


Era el momento de grabar un nuevo disco, Paul A. Rotchild, productor de todos los trabajos de The Doors en la  Elektra/Asylum, excluyendo “L.A. Woman”, los mantuvo entre septiembre y diciembre de aquel año gestando y grabando el disco en La Ciénaga y en los Elektra Sound Studios. La formación en el estudio era básica ya que no querían los arreglos orquestales de “The soft parade”, el sonido tenía que ser el más puro que podía dar una banda de rock como los Doors. Los textos se volvieron resueltos y algo más crudos, aunque seguían resultando crípticos. Encontramos en “Morrison Hotel” a un Jim más chamánico, maduro y sensual como cantante de blues y alejado de la oscuridad y de poesía sombría. Como se ha mencionado, su voz ya no llegaba a los registros de los primeros discos y se empezaba a dudar de su fuerza por lo que, ante tal situación, en la producción cuidaron ese matiz bajando la voz de Morrison, subiendo las guitarras de Krieger y por la parte de Manzarek dando suavidad al sonido del teclado de modo que se disimulaba la carencia de la voz que tanto se discutía y, por otro lado, continuaron desarrollando el aspecto blues en el sonido. 


Bruce Botnick, ingeniero de sonido en esta etapa y en la siguiente, con “L.A. Woman”, además de participar en las sesiones del “Let it bleed” de los Stones, se encargaría de darle forma a toda aquella amalgama hasta hallar el sonido que buscaban; un disco conceptual dividido en dos partes. La cara A bautizada como “Hard Rock Café”, y la B como “Morrison Hotel”, que contenían once cortes, seis en la primera parte y los cinco restantes en el reverso. A Jim Morrison como vocalista, Robbie Krieger a la guitarra, Ray Manzarek en los teclados y John Densmore como batería se le unirían Ray Neopolitan, encargado del bajo salvo en "Roadhouse blues" y en "Maggie M’Gill", donde era Lonnie Mack el que se ocupaba de tal menester. El último músico en intervenir era Giovanni Puglese alias de John Sebastian, quien aportaba el arpa y armónica únicamente en "Roadhouse blue". La curiosa acreditación de John Sebastian como Giovanni Puglese tiene varias versiones; una de ellas seguraba que no podía utilizar su verdadero nombre por cuestiones de derechos con la compañía discográfica y la otra, y más fiable, sacada de boca del propio productor Paul A. Rotchild, venía a explicar, dos años después de la publicación de “Morrison Hotel”, que, simplemente, John Sebastian no quería ser relacionado con The Doors.
La Portada fue sacada en un hotel de los angeles ubicados en la calle South Hope 1246 y en ese momento era un albergue barato para gente de paso y vagabundos. 
En la actualidad permanece cerrado y su fachada totalmente tapiada y deteriorada. Como era de esperar, hay “hoteles” y alguna que otra tienda y/o museo que ha imitado la fachada con mayor o menor detalle, así como el nombre. ¿Casualidad entre el nombre del disco y el hotel? Para nada, aun estando grabadas todas las canciones todavía no existía un título como tal hasta que el grupo recordó este establecimiento y se dirigieron allí, junto a Diltz, para realizar la sesión de fotos. Realmente no tenían permiso alguno para fotografiar tanto la fachada como el interior, el propio Henry Diltz contó en su momento la anécdota de la siguiente manera:
"Era un albergue para vagabundos. Un hotel para huéspedes de paso. Entramos y le pregunté al tipo que se encontraba en la recepción que si podíamos sacar fotos. Él me dijo No, no pueden. Así que salimos y les iba a sacar la foto en frente de la ventana, cuando vi al tipo dejar la recepción y meterse en el ascensor. Les dije ¡Rápido! ¡Meteos ahí!. Se metieron corriendo, se pusieron en sus marcas y yo comencé a sacar fotos como loco. Saqué exactamente un rollo de película y después nos largamos". Ahora el hotel se encuentra totalmente abandonado:


Direccion: 1246 South Hope Street. Hollywood (California).

Otra curiosidad de este album, que no es para obviar, es que cuando terminaron de sacarse las fotos en el hotel se fueron a tomar unas birras a un bar llamado Hard Rock Cafe ubicado en la calle 300 de la East 5th Street, el bar tambien aparece en la contraportada del álbum. Fue el inicio de la famosa franquicia de restauranes que hoy en dia todos conocemos. Unos meses después un empresario britanico llamó para preguntar por el bar y el nombre, ya que el quería abrir uno en londres con el mismo nombre. En 1971 abre el primer Hard Rock Cafe en Hyde Park Corner, Londres.



En la actualidad:
Direccion: 300 East 5th Street, Hollywood (California). 

Habitaciones al pasado.

Una necesidad casi imperiosa que tengo al llegar a un nuevo hotel es abrir todos los cajones en búsqueda de algo que me indique que tipos de personas han pasado por allí. Encontrar un objeto que no es tuyo, en un lugar que otros han visitado antes que tu, es como si tratase de conectar con ellos, de arqueología sensitiva. Una inventiva de esos seres que habitaron el lugar donde te encuentras ahora mismo. Aun sabiendo que mi imaginación solo me ayudará a un vago perfil muchas veces alejado de la realidad de los hechos allí vividos.
Hay hoteles cuyas historias han quedado guardadas para siempre entre sus habitaciones.

Historias de John Lennon y Yoko Ono: Suite 1742
En el centro del vibrante distrito cultural y comercial de Montreal se encuentra el mejor hotel de la ciudad, el Fairmont The Queen Elizabeth. Ofrece 1.037 habitaciones, de las cuales 100 son suites. 
Ubicado sobre la estación de trenes conectada con la gran ciudad subterránea donde se interconectan boutiques, restaurantes y otras atracciones turísticas, el hotel refleja la característica elegancia y encanto de Montreal. 
En la suite 1742, John Lennon y Yoko Ono mantuvieron una revolución pacífica encamados en esta suite durante una semana. De esta protesta salió un himno que, a día de hoy, sigue vigente: "Give Peace a Chance". Lennon la compuso y la grabó tumbado en la cama frente a una multitud de periodistas.



martes, 15 de mayo de 2012

Filtros de Instagram en Photoshop

Lejos de ser una moda pasajera, Instagram se ha convertido en la red social de la fotografía con una influencia cada vez mayor entre los usuarios de los smartphones. Su sencillez, unido a los efectos de tipo vintage y los resultados espectaculares la convierten hoy en día en un referente, como demuestra los 1000 Millones de $ que pagó el creador de Facebook por ella hace dos meses.

Gracias a Daniel Box, un usuario apasionado de Instagram, es posible conseguir los mismos efectos en photoshop de una manera sencilla y rápida. Para ello, lo primero que tienes que hacer es descargar el fichero ZIP disponible en la página del autor y descomprimirlo en la siguiente carpeta de Windows: 
C:\Archivos de programa\Adobe\AdobePhotoshopCSx\Presets\Actions
Si tienes Mac, la ruta correspondiente es: 
Applications\Adobe Photoshop CSx\Presets\Actions 
Ten en cuenta que la 'x' se corresponderá con la versión de la suite que tengas instalada.

Una vez hecho esto, abre Photoshop y a continuación el panel Acciones (Actions), desplegando acto seguido el menú a la derecha de la barra.

Selecciona 'Cargar' (Load) y abre el fichero con extensión ATN que has descomprimido. Si lo haces correctamente, aparecerán en tu lista de Acciones de la siguiente manera:

Ahora que has cargado estas acciones, lo único que tendrás que hacer es abrir la imagen a la que quieres aplicar el filtro, seleccionar uno de la lista y pulsar en el icono Play para que se ejecuten los cambios automáticamente. Aquí te mostramos cómo ha quedado nuestra imagen con algunos de los filtros. 




Te recomiendo que visites regularmente su página pues constantemente está actualizando y mejorando los filtros. Existen otras muchas páginas que ofrecen otras acciones con multitud de efectos. El proceso de instalación es el mismo  que el anterior. Es una manera rápida de editar una foto si no eres un erudito de Photoshop.