Cita del día

“He buscado a través de lo físico, lo metafísico, lo delirante, … y vuelta a empezar. Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera, el más importante de mi vida. Sólo en las misteriosas ecuaciones del amor puede encontrarse alguna lógica”. (John F. Nash)

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viernes, 25 de noviembre de 2011

Distrito 22@BCN. La innovación hecha ciudad

En una ciudad tan densamente poblada y tan férreamente delimitada por sus fronteras naturales, PobleNou, génesis de la revolución industrial catalana y barrio con un urbanismo diferente del resto de Barcelona, ha sido un bien codiciado por especuladores de todo pelaje. Entre la tentación inmobiliaria que supone tanto espacio y tan cerca del mar y el impulso creativo que se ha ejercido desde el barrio convirtiendo sus viejas fábricas en espacios de creación, parece que, por una vez, el corazón puede vencerle a la billetera. Can Felipa, Palo Alto, Can Saladrigas, Vapor Llull oCan Ricart son vestigios de cuando este barrio se conocía como el "Manchester catalán", y que en la actualidad destinan parte de su espacio a acción y creación artística y cultural. Desde la arquitectura de tintes parisinos de Can Felipa hasta el industrialismo puro de Can Ricart, pasando por la famosa chimenea de Can Saladrigas, Poble Nou se sobrepone al Fòrum y recupera esa identidad que por fisonomía, ubicación e historia merece. Junto al vecino barrio de Sant Andreu,Poble Nou es el gran beneficiado de un plan institucional que aspira a que en 2011 la ciudad alcance los 30.000 metros cuadrados destinados a producción artística. Hoy, pasear por sus calles recuerda, en cierto modo, a andar por el Soho neoyorquino antes de la gentrificación.


El barrio de PobleNou (Pueblo nuevo), se encuentra situado en el distrito de Sant Martí. En las Olimpiadas de 1992 se convirtió en el en la villa olímpica donde se alojaron los atletas de los juegos en pisos que luego fueron puestos a la venta.  hoy, pasada la euforia de las olimpiadas, PobleNou se transforma paulatinamente siguiendo un ambicioso proyecto de ordenación urbanística. En el centro se concentra la ultra moderna zona, llamada 22@BCN, donde se iniciaron las obras en el año 2000. Su símbolo es el icono arquitectónico más espectacular de Barcelona, la Torre Agbar de Jean Nouvel, terminada en el 2005.  Muchos la asemejan a un gran falo o pepino y resalta su perfil atrevido en el skyline de la ciudad. Por la noche se ilumina con tonalidades de rojos y azules intensos. Nouvel también diseñó el Parc del Centre del PobleNou. En este original parque provisto de modernos asientos de metal y esculturas dispersas. Las paredes de cemento, con un aire gaudinesco, están cubiertas por buganvillas. En su interior crecen árboles de especies mediterráneas, arbusto y plantas. la idea del arquitecto es que los árboles acaben formando un toldo natural que cubra el parque. Arquitectura viva, en movimiento.
Torre Agbar desde el C.C. Glories

El ritmo de construcción continua edificando hoteles, oficinas y pisos. Desde que se acuñó el termino de barrio más de mil quinientos negocios han abierto o se han trasladado a esta parte de la ciudad.  Para alcanzar este objetivo, se crea un nuevo modelo de ciudad compacta, donde las empresas más innovadoras conviven con universidades, centros de investigación, de formación y de transferencia de tecnología, así como viviendas, equipamientos y zonas verdes. De esta manera, se define un nuevo modelo económico basado en el desarrollo de cinco clusters sectoriales: Media, TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), Energía, Diseño y Tecnologías Médicas, y en la ejecución de diversos proyectos estratégicos que facilitan el crecimiento de las empresas, la creatividad, el networking, la atracción y retención de talento y el acceso a la innovación y la tecnología, entre otros. Desde el año 2001 se han ubicado  nuevas empresas, como Yahoo! I+D, Microsoft, Sanofi-Aventis, Schneider Electric o Indra, entre otros, dando lugar a 44.600 nuevos puestos de trabajo.
Vista aérea del distrito 22@BCN


Los proyectos del Fòrum y Diagonal Mar, en el extremo este del barrio se crearon de la nada. Es una zona desolada de rascacielos residenciales y grandes edificios para congresos, hoteles de súper lujo, un panel solar gigantesco, baños de mar, un nuevo puerto deportivo, un futuro parque zoológico y un gran espacio al aire libre para celebrar conciertos y ferias de verano.

La conquista hippie de Christiania

La historia de esta ciudad empezó en septiembre de 1971, cuando los vecinos de esta zona militar abandonada echaron abajo las vallas de madera para poder disfrutar de una zona verde y rescatar un territorio de juegos para sus hijos. Este mismo año, en comunión con el espíritu de la época, se celebró en Copenhague una gran feria de intercambio de la que salieron muchas ideas para ver qué se hacía con Christiania. El debate, también muy en el espíritu de la época, terminó con la invasión pacífica de los cuarteles abandonados. La policía intentó echar a los hippies invasores, pero el Gobierno danés acabó tolerando la existencia de la ciudad libre bajo la etiqueta de "experimento social".
Bandera
Christiania cobró fama enseguida como territorio utópico, y hippies de todo el mundo peregrinaron hasta Copenhague para poder disfrutar del ambiente de la ciudad libre: vida en comuna, democracia directa, buen rollo, drogas y amor libre. En definitiva, que todo era muy groovy. El barrio ha pasado desde entonces por distintos altibajos: la heroína y el sida causaron estragos y ahora están prohibidas las drogas duras. Los Ángeles del Infierno llevaron la violencia y las armas de fuego al barrio en los ochenta, pero tras una fuerte crisis acabaron siendo expulsados por la asamblea. En la actualidad hay versiones opuestas en un debate que sigue vivo: unos ven Christiania como un experimento social todavía válido, mientras que para otros es tan sólo un refugio de traficantes y malhechores. Lo que está claro es que las 41 hectáreas que ocupa Christiania son muy apetecibles para las inmobiliarias y que el nuevo Gobierno de derecha aprieta cada vez más para poner coto a la ciudad libre.
Vistas aéreas de la ciudad libre

Calles de Christiania
Actualmente viven en Christiania unas novecientas personas, y el Gobierno cuida de que el número no crezca. No pueden construirse más casas, y cuando una queda libre, la asamblea de vecinos es quien decide quién tiene más mérito para ocuparla.
Sulaima, una ciudadana que creció en el barrio, se alejó de él por un tiempo. Cuando quedó libre el barracón en el que había vivido de niña, los vecinos la aceptaron como nueva inquilina. Construyó una casa de madera junto al lago, con la ayuda de unos amigos. En Christiania hay una cooperativa que vende a buen precio material de construcción de segunda mano. Se vive bien aquí, pero el Gobierno los acosa cada vez más. Si un día los echan, no sé qué pasará, ya que es imposible encontrar un piso en Copenhague.
La casa de Sulaima, con terraza encima del lago, es un hogar acogedor y agradable que parece escapado del Walden de Thoreau. El primer vecino está a más de doscientos metros y los únicos ruidos que perturban la paz del lugar son los de una manada de patos que desfilan en perfecta alineación. Al otro lado del lago, una casa de madera exhibe en un largo mástil los tres soles de la bandera de Christiania. Luce un sol estupendo y un hombre se baña desnudo. Copenhague parece estar a mil millas, pero está ahí mismo, aunque cuando los habitantes de Christiania hablan de ir a ella dicen: "Voy a la sociedad".
Junto a la entrada de Christiania, en el lugar más cercano a la sociedad, están los viejos cuarteles militares, construcciones de obra adornadas con pintadas psicodélicas. Allí hay ahora fábricas de estufas y de bicicletas, guarderías, baños comunitarios, tiendas y algunos bares. El buzón del servicio de correos de Christiania anuncia que no se aceptan cartas sin sellos locales, pero se hace la vista gorda. Apenas si circulan ya sellos y monedas de Christiania. Entre los edificios surge de vez en cuando la sorpresa. Por ejemplo, una stupa que parece trasladada directamente desde Nepal. O un bar macrobiótico que se diría escapado de los años setenta.
Mercado de ropa
El autobús que lleva hasta este original barrio desde la estación central de Copenhague recibe el sobrenombre de Psychedelic Express. También hay quien le llama Marrakesh Express. Cuando uno entra en la ciudad libre entiende por qué. Lo primero que encuentra es un mercadillo en el que abundan los recuerdos made in Christiania, como pipas de distintos modelos y camisetas y mecheros adornados con el símbolo de los tres soles o con una hoja de marihuana. Después vienen los tenderetes de Pusher Street, la calle de los Traficantes. Son como barracas de venta de petardos o de caramelos, pero con una decoración imaginativa y con una amplia oferta de diversas variedades de hachís y de marihuana. La venta de drogas blandas está autorizada en Christiania. Lo que está prohibido es hacer fotos, como comprobará cualquier incauto que se ponga en la posición de disparar.
El Gobierno danés no ve con buenos ojos que aquí se venda droga. Hay redadas de vez en cuando, y los vendedores no quieren que se hagan fotos que puedan comprometerles. A veces se ponen desagradables e incluso agresivos, pero ésta no es la auténtica imagen de Christiania. Hay que entrar más a fondo para comprender el espíritu de la ciudad libre.
Al final de Pusher Street hay un viejo café, el Woodstock, donde puede verse a viejos hippies de largo cabello gris que fuman con la mirada perdida o a groenlandeses alcohólicos que matan el día ajenos a las miradas de los turistas. Un poco más allá, junto al canal, hay una zona de cafés al aire libre donde los parroquianos parecen competir para ver quién se fuma el porro más grande. La verdad es que hay conos de artesanía dignos de figurar en el Guinness, aunque uno no tarda en comprobar que no es necesario fumar para colocarse. Basta con respirar el aire del ambiente, cargado hasta adquirir consistencia de neblina.
Tampoco en estos cafés, sin embargo, se ve la auténtica Christiania. De hecho, los vecinos del barrio apuntan con cierto desdén que ésta es la "zona turística". Es cierto que registra una gran afluencia (no en vano Christiania es la segunda atracción más visitada de Dinamarca, después de la estatua de la Sirenita), pero la ciudad libre, dicen sus habitantes con una sonrisa en los labios, es "otra cosa", algo que se extiende más allá, en una zona idílica poblada de campos verdes, árboles, canales y casas aisladas de madera que ocupa la mayor parte de las 41 hectáreas de Christiania.
En la entrada principal de Christiania, un rústico pórtico de madera pintado de azul y rojo da la bienvenida al viajero a esta ciudad libre que sobrevive desde 1971 en una antigua zona militar situada en el corazón de Copenhague. Para que quede claro que Christiania apuesta a fondo por la utopía, a un lado del pórtico puede verse la bandera de la ciudad libre (tres soles alineados sobre fondo rojo) y una pintada que advierte, como sucedía en el viejo Berlín dividido en sectores: "Estás saliendo de la Unión Europea". A partir de aquí no hace falta decir que todo es posible en Christiania.
Acceso Christiania

jueves, 24 de noviembre de 2011

La vida es curva + sala de espera de aeropuerto

Una propuesta nacida de la cabeza de @tamarinda proponía durante esta semana colgar fotos en la red social Instagram con la etiqueta #semanadecurvas intentando captar el espacio y las formas curvas que nos rodean.  El ojo humano tiene visión espacial, somos capaces de interpretar las tres dimensiones: X, Y, Z... 

pero siempre se nos representa con lineas y planos rectos.

Durante mucho tiempo se pensó que el espacio era recto y una de las pruebas en las que se basaban los físicos teóricos era que la luz se desplazaba en línea recta.
Haz de luz

Atardecer en el foto romano

Puerta de Brandenburgo

Siempre que fotografiamos un haz de luz los rayos que lo componen salen reflejados en linea recta. Fue Einstein quien en su "Teoría general de la relatividad" desmontó esta suposición afirmando que el espacio es curvo por que la luz de las estrellas al pasar por un campo gravitatorio se curvaba debido a la fuerza que la gravedad de los cuerpos ejercen en el espacio.




Dicha teoría fue demostrada al investigar los potentes campos gravitatorios que existen en el universo, por ejemplo, los agujeros negros, donde la luz es atrapada en ellos. Para comprobar que todo cuerpo con masa ejerce una curvatura del espacio basta con agarrar una tela por las cuatro puntas y depositar en ella un objeto con masa suficiente, por ejemplo, una pesa o una naranja. 


Me propuse captar la curvatura de la luz en el espacio haciéndola pasar por un tubo transparente en un espacio completamente oscuro y lanzando un haz de luz por el:
Curvando la luz

Para la composición escogí una foto de la terminal de salidas del Aeropuerto de Sevilla obra del arquitecto Rafael Moneo con un espejo invertido.


martes, 22 de noviembre de 2011

El fin de la modernidad arquitectónica


Kowloon me ha recordado la conocida fotografía de la demolición, el 16 de marzo de 1972 a las 3:00pm,  del complejo urbanístico Pruitt-Igoe (Sant Louis), del arquitecto Minoru Yamasaki. En el libro, El lenguaje de la arquitectura posmoderna, Charles Jencks afirma que la demolición del Pruitt-Igoe simboliza el fin de la modernidad arquitectónica para dar paso a la posmodernidad.

Pruitt-Igoe fue un gran proyecto urbanístico desarrollado entre 1954 y 1955 en la ciudad estadounidense de San LuisMissouri. Poco tiempo después de haberse construido, las condiciones de vida en Pruitt-Igoe comenzaron a decaer; y en la década de 1960, la zona se encontraba en extrema pobreza, con altos índices de criminalidad y segregación, lo que provocó la reacción de los medios internacionales ante el espectacular declive del barrio. El complejo fue diseñado por el arquitecto Minoru Yamasaki, autor, también, de las torres del World Trade Center.
Me parece irónico que el derrumbe de las Torres Gemelas, del mismo arquitecto del Pruitt-Igoe, Minoru Yamasaki, protagonizaran 30 años más tarde también el fin de otra etapa, llamada posmodernidad.


A las tres de la tarde del 16 de marzo de 1972 —menos de 20 años después de su construcción— el primero de los 33 gigantescos edificios fue demolido por el gobierno federal. Los otros 32 restantes fueron derruidos en los siguientes dos años. Las dimensiones del fracaso de Pruitt-Igoe, que se convirtió en un icono emblemático, provocó un intenso debate sobre política de vivienda pública. El proyecto Pruitt-Igoe fue una de las primeras demoliciones de edificios de arquitectura moderna y su destrucción fue descrita por el historiador arquitectónico Charles Jencks como «el día en que la arquitectura contemporánea murió».El material grabado de la demolición fue incluido en la película Koyaanisqatsi, de Godfrey Reggio con música de Philip Glass, que compuso una pieza de ocho minutos de duración y que recibió el nombre del proyecto.

Un experimento cinematográfico tan excepcional que exalta los sentidos y estimula la mente. El director Godfrey Reggio, el cineasta Ron Fricke (Baraka) y el compositor y ganador de un Globo de oro Philip Glass, filmaron entre 1975 y 1982 un fascinante documental de gran belleza y riqueza de detalles.
Única, profunda, hipnótica, reflexiva... Koyaanisqatsi es un singular documental que refleja la colisión existente entre dos mundos: la belleza de la naturaleza y su ritmo pausado contrastado con el murmullo frenético de la sociedad urbana contemporánea. Sus espectaculares imágenes junto a una banda sonora inquietantemente evocativa crean una obra original y fascinante.

Ciudad amurallada de Kowloon

Caminando por las calles mojadas y algo desiertas de mi nueva ciudad recordé un momento vivido en Bangkok cuando en un tugurio me hablaron de la ciudad amurallada de Kowloon. Un enclave crecido sin ningún criterio arquitectónico ni urbanístico. Sus calles eran tan angostas que el sol no llegaba a tocar el suelo. Los habitantes se desplazaban por ella utilizando plataformas a diversas alturas. Fue destruida en el año 1992.
Kowloon a principios de los 90


En el imaginario colectivo occidental Hong Kong es una ciudad absolutamente trepidante, un cruce de caminos que más bien parece un choque de trenes entre Oriente y Occidente; el Manhattan del Sureste asiático. El estatus colonial de la ciudad durante casi todo el siglo XX propició un irresistible desarrollo económico que la llevó a ser una potencia económica de primera fila. Aún en la actualidad, y pese a pertenecer a China, es uno de los lugares donde existe mayor libertad económica. Hong Kong, con su mestizaje a machetazos y sus pelis de artes marciales se ganó la fama de poseer una idiosincrasia rayana en la anarquía, fama que, en muchos casos, está más que merecida.

Pero si hubo un lugar de Hong Kong donde la anarquía era una forma de vida, ese fue la Ciudad Amurallada de Kowloon. Oficialmente se trataba de un enclave chino en territorio británico, en realidad era una isla de cemento sacada de una distopía de pesadilla, un mamotreto laberíntico  donde la densidad de población era la más alta de la Tierra, una especie de mundo aparte donde las reglas, todas, eran otras. Más de trescientos edificios se apiñaban en una superficie de dos hectáreas y media, y allí se apelotonaban  burdeles, fumaderos de opio, clínicas ilegales y restaurantes de carne de perro mezclados con iglesias y colegios. Miles de personas nacían, crecían y vivían allí sus vidas, en opresivos y oscuros callejones que todavía desafían la imaginación.

El relato de la historia de esta ciudad, demolida hace  casi 20 años es la historia de miles de personas agrupadas en un espacio de apenas 100 por 200 metros de área. La historia de una minúscula ciudad sin ley, gestionada por sus propios habitantes y enclavada en el interior de la próspera Hong Kong.

Orígenes

El establecimiento de la ciudad se remonta a la dinastía Song. Durante aquella época, era un puesto de vigilancia contra los piratas de la zona que amenazaban el comercio de sal. La ciudad estaba situada en la Península de Kowloon, junto a la Isla de Hong Kong, y fue reconstruida a mediados del siglo XIX como fortaleza.
Cuando la isla de Hong Kong fue cedida al imperio británico en 1842, las autoridades chinas creyeron necesario mantener un punto de control para supervisar la actividad de la zona y el cumplimiento de los acuerdos. Kowloon fue el lugar elegido, convirtiéndose en un enclave chino dentro del territorio británico (vamos, algo parecido a lo que representa Gibraltar hoy en día).
La ciudad amurallada en 1915

El convenio para la anexión de Nuevos Territorios firmado entre China y Gran Bretaña para la cesión de tierras excluía a la Ciudad Amurallada, lo que permitía a China mantener una tropa en el lugar, mientras no entorpeciese la actividad británica. En aquella época, la población de Kowloon no llegaba a 700 personas. Sin embargo, tan sólo un año después, Gran Bretaña se arrepentió del acuerdo y, de forma no oficial, decidió acabar con la base militar existente, atacándolo en 1899.
A pesar de ello, una vez destruído el emplazamiento militar, la Ciudad Amurallada de Kowloon siguió permaneciendo en un limbo legal, fuera de la ley británica pero en el corazón de la colonia. Se desarrolló como un vecindario típicamente chino, con sus propias costumbres. Dado que su comercio no representaba ningún peligro, las autoridades británicas dejaron evolucionar en paz a la ciudad, factor clave para su desarrollo.

Construcción y desarrollo

Al ver la ciudad desde el aire, impresiona la enorme densidad de edificios de la misma, sin dejar apenas resquicios entre los mismos. Las casas se levantaban unas sobre otras, hasta un límite de 14 alturas, marcado porque era el máximo al que se podía llegar para no entorpecer el tráfico aéreo de la vecina Hong Kong, cuyos aviones pasaban rozando las azoteas de las casas.
Los edificios de la ciudad se apiñaban unos junto a otros, siendo las calles más amplias de apenas un metro de anchura. Es entonces cuando uno se explica porque la ciudad se mantenía en pie, a pesar de la desastrosa construcción: las casas, simplemente, se apoyaban unas sobre otras.
Imagen aérea de la ciudad

Nuevos edificios se erigían encima de las azoteas de los antiguos. Sin arquitectos ni ingenieros, simplemente se construía al azar, apoyándose en el edificio colindante. De este modo, las calles se estrechaban cada vez más a medida que la ciudad crecía
El progresivo crecimiento de los edificios, sin embargo, respeto un único espacio: el templo Tin Hau, construído en 1951 y situado en el centro de la ciudad. Dicho templo perdió progresivamente todo atisbo de luz solar a medida que los edificios crecían a su alrededor, hasta que tuvieron que protegerlo con una rejilla para impedir que cayera basura sobre el mismo.
Las únicas dos normas de construcción eran la ya conocida del límite de altura y una segunda norma que establecía que la instalación eléctrica estuviera al descubierto para poder poder abordarla en caso de incendio, dando lugar a una maraña de cables y tuberías que cruzaban todas las calles de la ciudad e impedían el paso de la ya de por sí escasa luz solar que recibían.
En cuanto al suministro de agua, ocho puntos de agua proveían a la totalidad de la población, cortesía de las autoridades de la vecina Hong Kong.

Vida en la ciudad

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la rendición de Japón, el recinto se convirtió en un reducto donde se agrupaban los habitantes ilegales, los que ya había y, sobre todo, los recién llegados, cuyo número aumento en 1949 tras la fundación de la República Popular China, que provocó la llegada de cientos de nuevos refugiados.
Kowloon era también conocida como “la ciudad de la oscuridad”, debido a que el apiñamiento de edificios había relegado a la ciudad a vivir iluminada de día y de noche por la luz de las lámparas fluorescentes.

La inexistente planificación urbanística provocaba que las calles tuvieran apenas un metro de anchura lo que, unido a la altura de los edificios, que llegaban hasta las 14 plantas antes mencionadas, convertía a la luz solar en un lujo sólo al alcance de las azoteas y los habitantes de los pisos superiores.
La ciudad de Kowloon era una especie de estado al margen de la ley, autoregulada y autosuficiente. Era la ciudad más independiente que ha conocido la historia de la humanidad, un espacio al margen del resto del mundo en el que no existía la autoridad.
La vida en la ciudad era, según sus habitantes, un “armonioso estado de anarquía”. A pesar de que la policía de Hong Kong no entraba en la ciudad, existía en la misma un grupo de voluntarios que ejercían funciones de vigilancia y, en general, trataban de mantener la paz.

Los Británicos intentaron desalojar Kowloon en numerosas ocasiones, hasta que finalmente desistieron en 1948. La ciudad se convirtió entonces en un enclave irreductible con una intensa actividad comercial. Dicha actividad comprendía sobre todo el tráfico de opio y alcohol, así como la prostitución, ante la incapacidad legal de la policía de Hong Kong para actuar en el recinto.

La “ciudad sin ley” era conocida por sus excesos, sus fumaderos de Opio, sus traficantes de cocaína, sus casinos, los puestos de comida en los que se servía carne de perro y las fábricas secretas de falsificaciones diversas. Por otra parte, Kowloon también era famosa por la cantidad de dentistas que trabajaban en la ciudad, de forma totalmente antihigiénica, debido a podían ejercer sin licencia y sus precios eran asequibles para la fuerte demanda de Hong Kong.

Últimos días

Con el tiempo, tanto las autoridades británicas como las chinas calificaron de intolerable la situación del recinto, debido al elevado índice de criminalidad y las insalubres condiciones de vida, acordando finalmente su demolición en 1987.
En 1991 comienzo a desalojarse la ciudad, que por aquel entonces había alcanzado la impresionante cifra de 50.000 habitantes. Esto arrojaba una densidad de población de 1.900.000 habitantes por kilometro cuadrado, convirtiendo a la antigua Kowloon en la ciudad más densamente poblada de la historia de la humanidad.
Para que os hagáis una idea de lo que esto significaba, la densidad de población de Nueva York es de 91 personas por hectárea. La de Kowloon, en comparación, era de 13.000 personas por hectárea.
Al evacuar la ciudad, sus habitantes fueron reubicados y recibieron ayudas económicas, aunque a pesar de ello muchos se resistían a abandonarla, considerando insignificantes las indemnizaciones. No sería hasta 1993 cuando por fin se vació la ciudad y comenzó la demolición.
Sin embargo, en sus últimos años, antes de destruir la ciudad por completo, se aprovechó para filmar varias películas en la misma, Jackie Chan, por ejemplo, protagonizó una cinta de artes marciales titulada “Crime Story”, que incluía escenas de las explosiones reales. Otra de las películas rodadas en Kowloon fue “Bloodsport”, de Jean-Claude Van Damme. El opresivo y oscuro aspecto de la pequeña ciudad la convertía en un auténtico infierno urbano, un paisaje que inspiró también videojuegos como “Shenmue II”.
Viviendas hacinadas 

Actualmente, en el lugar donde estaba la microciudad se levanta un enorme parque de estilo tradicional chino, cuya única construcción es una pagoda.
Parque donde se situaba la ciudad de Kowloon


Este vídeo (en alemán, subtítulos en inglés), comercial y narrado al modo de una antropología de materialismo cultural en una sociedad industrial, expone la dureza de la vida allí dentro, atento a las condiciones de producción, mafias y autoabastecimiento (una ciudad invisible de Italo Calvino a la que se le ha eliminado el elemento “érase una vez” que la sacaba del tiempo o la leyenda).


Este otro vídeo, no comercial y elaborado una vez la ciudad fuera derruida, presenta a Kowloon como objeto nostálgico al estilo de una especie natural dramáticamente extinta o de una Madre Naturaleza perdida (ciertos tokios de Ozu en mezcla con La casa de la pradera).
Me pregunto cual será más creativo...


Incluso, ya para nota, hay un vídeo más: alguien hizo una maqueta de la ciudad que, sin estructura conocida, en buena lógica carece de toda representación omnisciente, sólo es dada a miradas parciales.
sólo es dada a miradas parciales.

lunes, 21 de noviembre de 2011

224 años del nacimiento de Louis Daguerre

Al abrir la página de Google el día 18/11 me encontrado con este doodle:

Eso me ha hecho recordar que ese día se cumplían 224 años del nacimiento de Louis Daguerre, uno de los padres de la fotografía. El homenaje sencillo y discreto, rebosa genialidad (muy al estilo Google). 224 son los años que se cumplen del nacimiento de un francés llamado a revolucionar la incipiente y básica fotografía de los albores del pasado siglo XIX
Su logro más notable es, sin duda, el desarrollo del Daguerrotipo, procedimiento que aligeraba el coste y los tiempos de los primeros experimentos fotográficos de Niépce, quien siendo también una pieza clave en el desarrollo de la fotografía y del propio daguerrotipo ha acabado siendo devorado históricamente por la figura de Louis Daguerre. A Niépce, por ejemplo, le corresponde la primera fotografía de la historia mientras que a Daguerre la primera fotografía en la que aparecen personas. Aunque ésto último no fue premeditado, simplemente se cruzaron y pararon el tiempo suficiente en el encuadre para que los varios minutos de exposición los inmortalizaran para la posteridad.

Muchas veces uno se pregunta, cuál sería la primera imagen que se tomó de algo o de tal característica. Bien pues en la siguiente lista podrás ver una buena recopilación de fotografías primigenias. Así es como empezó todo:


La primera fotografía como tal, tomada en 1826
Esta fotografía de Joseph Nicéphore Niépce desde su despacho, aunque con alguna polémica, está considerada como la primera fotografía que se ha tomado con una cámara.


Primer desnudo en 1839
Se considera a Louis-Jacques-Mandé Daguerre como el primer fotógrafo que se atrevió a pedir a hombres y mujeres que se quitaran la ropa para ser inmortalizados.
Primera foto debajo del agua en 1856
Fue William Thompson el que sumergió por vez primera una cámara bajo agua. Una lástima que aquella fotografía se perdiera. Esta imagen es la primera que se conserva y data del 1890
Primera fotografía aérea en 1858
En el 1858 Gaspar Felix Tournachon, un caricaturista, se subió a un globo con su cámara y tomo algunas fotografías al pasar sobre el pequeño pueblo francés de Petit-Becetre. Estas fotos también acabaron por deteriorarse. La más antigua que se conserva es esta, del 1860 de James Wallace. Esa es la ciudad de Boston, EEUU.


Primera fotografía a color en 1861
Aunque parezca mentira, que esta imagen tomada en 1861 por un escocés, James Clerk, es la primera fotografía a color. Es dificil saber qué es exactamente. Parece el detalle de un envoltorio de regalo, o un lazo, no sé.
Primera fotografía desde el espacio 1946
El 24 de octubre de 1946, no mucho más tarde de acabar la Segunda Guerra Mundial y unos años antes del Sputnik, un grupo de soldados y científicos en el desierto de Nuevo México recogieron algo maravilloso caido del cielo, la primera imagen del Planeta Tierra visto desde el espacio exterior.


Primera imagen tomada con medios digitales 1957
Pues sí, la idea de cómo captar una imagen por medios digitales, surgió hace ya un buen tiempo aunque no lo parezca…
Primera imagen del Globo terráqueo en 1968
La misión del Apollo 8 captó esta bella estampa de todo lo que es nuestro planeta Tierra.
Primera imagen tomada en otro planeta 1975
En octubre del 1975, Venera 9 ( una nave Rusa ) hizo un aterrizaje suave sobre la calurosa superficie de Venus ( 485°C ) y tomó esta imagen digital de otro planeta distinto al nuestro.
Primera fotografía de un planeta que está fuera del Sistema Solar
Esta es la primera imagen de un planeta que está fuera de nuestro Sistema Solar. Está hecha con 3 exposiciones distantas infrarojas con un Telescopio de la leche del Observatorio del Paranal.
¿Cuál será la siguiente fotografía que está por venir?